SUPERVISIÓN EN COACHING: TRANSFERENCIA Y CONTRATRANSFERENCIA

«Gracias a este proceso, el individuo pone sus cartas sobre la mesa, lo que, por así decirlo, le permitirá renacer: como alguien más abierto y con más posibilidades».

Julia Kristeva

A lo largo de las diferentes entradas de nuestro blog, vamos desarrollando conceptos intervinientes en el proceso de supervisión en coaching.

Desde un principio señalamos la relevancia que existe en que, cuando iniciamos una supervisión en coaching, comienza un proceso conversacional que se lleva a cabo entre profesionales que asumen un rol y como tal, está encarnado en una persona.

¿Por qué la importancia de resaltar un rol representado por una persona?

Porque cuando hablamos de personas, nos referimos a seres emocionales con una historia y forma de percibir las cosas influidas por esa historia.

Cuando interactuamos con otra persona pueden reactivarse elementos de vínculos y experiencias pasadas que generen emociones que no se correspondan directamente con la situación actual; es decir, toda respuesta afectiva, impulsos, sentimientos, estereotipos o modelos relacionales, fantasías, etc. que se reeditan en cada interacción. Al conjunto de respuestas afectivas es lo que denominamos como transferencia.

Siempre que haya en juego una relación humana estará presente de manera inconsciente la transferencia.

La transferencia es un elemento que vehiculiza el proceso, cuando un coachee escoge un coach le está suponiendo un saber, un conocimiento y una experiencia que le transmiten confianza, así como una escala de valores con la que se siente representado; lo mismo ocurre en el momento en que el coach elige a un coach supervisor.

Estas emociones son necesarias para que se establezca el lazo por medio del cual transcurrirá el proceso de supervisión.

En el caso particular que nos ocupa, hablamos de transferencia cuando el supervisado proyecta emociones (positivas o negativas) en la figura del coach supervisor, de este modo se constituye en el canal que posibilita el proceso, sin embargo, es de suma importancia su identificación y gestión para evitar excesos. Los excesos de la transferencia positiva -sentimientos tiernos- generaría una situación de idealización y en el caso de excederse la transferencia negativa -sentimientos hostiles-, provocaría una actitud de rechazo. Consecuentemente cualquiera de estos extremos desencadenarían un bloqueo en el progreso funcionando como una barrera que ofrecería una resistencia al desarrollo eficiente del proceso.

La contratransferencia es lo que acontece cuando el coach supervisor proyecta en la figura del supervisando juicios de valor, sentimientos ajenos a las características específicas del vínculo profesional.  Puede adquirir el exceso en positivo o negativo al igual que la transferencia, por lo que se impone su reconocimiento y gestión, para que no obstruya la consecución del objetivo.

En el proceso de supervisión también debería tratarse la transferencia-contratransferencia presente en el caso a supervisar, es decir, lo que ocurre entre nuestro supervisado y su coachee.

Desde 4hara® acompañamos a los coaches para que puedan identificar y tramitar la transferencia-contratransferencia y así alcanzar el desarrollo de todo el potencial en la travesía del coaching.

Marcela S. Pereyra Rojas, autora

4hara®

Aldo Javier Prizmic Kuzmica, Mercedes Moreno Moreno, Pilar Segura García

  

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